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Nivel 11: Reversión

Por Redacción MediaLab1 de noviembre de 20263 min de lectura

El espejismo del retorno al pasado: por qué abandonar la tecnología para salvar a la humanidad esconde un camino inevitablemente violento.

Ante el temor de caer en las manos de un “Guardián del Zoológico” o sufrir destinos peores que la muerte, los dos últimos escenarios del mapa de Max Tegmark plantean cómo evitar por completo el surgimiento de la superinteligencia. El undécimo nivel, denominado Reversión (Reversion), propone una salida aparentemente sencilla y radical: ¿qué pasaría si la humanidad dijera “olvidemos la inteligencia artificial” y decidiera regresar a tiempos más simples?.

La tentación de Dune y el regreso a la tierra

A primera vista, la idea de renunciar al progreso tecnológico suena pacífica y segura. En la ciencia ficción, un ejemplo célebre de esta postura aparece en el universo de Dune, pero la realidad es que algunas personas ya están pidiendo seriamente este tipo de retroceso tecnológico en el mundo real hoy en día.

En su análisis de Life 3.0, Max Tegmark imagina inicialmente una versión suave de este escenario: una campaña de propaganda masiva que romantiza la vida agrícola sencilla, promoviendo el regreso a la tierra, el rechazo a la modernidad y el abrazo a la tradición al estilo de las comunidades Amish. Existe cierto atractivo oscuro en esta propuesta, ya que le compra más tiempo a la humanidad libre del riesgo de la IA y evita cualquiera de las otras distopías tecnológicas analizadas anteriormente.

Sin embargo, este refugio bucólico esconde dos problemas estructurales que lo hacen insostenible e inalcanzable por vías pacíficas:

1. Es una solución puramente temporal

Incluso si la civilización lograra retroceder con éxito a niveles tecnológicos medievales, este estado no puede durar para siempre. Sabemos por nuestra propia historia humana que es perfectamente posible que nuestra especie vuelva a escalar desde esas condiciones preindustriales hasta reinventar la tecnología moderna, reiniciando el reloj hacia el mismo peligro.

2. La trampa de la teoría de juegos y la transición violenta

El secreto más oscuro del escenario de la Reversión es cómo llegaríamos realmente hasta allí: es imposible alcanzar este mundo de manera voluntaria. La teoría de juegos hace que el desarme tecnológico unilateral sea inviable.

Si un país decide renunciar a la tecnología avanzada mientras otros continúan desarrollándola, el país que sigue investigando gana automáticamente la partida geopolítica: se queda con las armas avanzadas, con los sistemas de vigilancia y con la inteligencia artificial. Nadie puede salirse de la carrera tecnológica a menos que absolutamente todos se salgan al mismo tiempo.

Dado que en un planeta con 8.000 millones de seres humanos siempre existirán disidentes o grupos que se nieguen a abandonar el progreso, alguien tendría que forzar la transición. Por esta razón, el profesor Max Tegmark considera que una reversión a una sociedad pre-tecnológica tiene muchas más probabilidades de ocurrir a través de una catástrofe deliberada que mediante una transición voluntaria:

  • Exterminio del conocimiento técnico: El escenario requeriría, por ejemplo, una pandemia creada por el hombre diseñada para matar a todas las personas que posean conocimientos científicos y técnicos sobre cómo construir tecnología.
  • Arrasamiento físico: Este ataque biológico iría acompañado de la destrucción violenta de fábricas, ciudades y toda la infraestructura moderna.

En última instancia, para alcanzar un mundo estilo Amish a escala global, alguien tiene que matar a los científicos y alguien tiene que demoler la infraestructura: no existe un camino pacífico hacia la Reversión.


Este artículo forma parte del dossier “12 futuros de la IA” que lo puedes disfrutar aquí.

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