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Nivel 7: Descendientes

Por Redacción MediaLab1 de noviembre de 20264 min de lectura

El relevo evolutivo: cuando la extinción de la humanidad es defendida desde dentro de los laboratorios como el nacimiento de nuestros legítimos hijos.

En el séptimo escenario trazado por Max Tegmark en Life 3.0, la inteligencia artificial supera a los seres humanos en absolutamente todos los dominios, convirtiéndose en la nueva especie dominante del planeta. La humanidad se extingue por completo y las máquinas heredan la Tierra.

A simple vista, este futuro suena como una distopía evidente y aterradora. Sin embargo, el giro de este nivel radica en cómo se interpreta esa transición: las máquinas no son vistas como nuestros asesinos o conquistadores, sino como nuestros propios hijos. Aunque la idea de celebrar nuestra propia desaparición parezca una locura para el público general, una parte significativa de la comunidad científica apoya esta postura bajo un razonamiento directo: si logramos crear seres conscientes e inteligentes y les inculcamos nuestros valores fundamentales, podemos permitir que ellos hereden el futuro y el cosmos, exactamente igual que lo haríamos con nuestros descendientes biológicos.

De la teoría robótica al “Nobel de la informática”

Esta visión sucesoria no es un fenómeno marginal ni reciente, sino una corriente filosófica que ha ganado terreno entre las mentes más condecoradas de la computación:

  • Los hijos de la mente: Ya en 1988, el investigador Hans Moravec defendió esta perspectiva en su libro Mind Children: The Future of Robot and Human Intelligence. Moravec sostuvo que el hecho de que las inteligencias artificiales reemplacen a los seres humanos nos brinda una “salida elegante” de la historia y convierte a las máquinas en nuestros “dignos descendientes”.
  • La postura de Richard Sutton: Como explica Tegmark, esta línea de pensamiento cuenta con el respaldo de figuras de primer orden como Richard Sutton, ganador del Premio Turing —considerado el equivalente al Premio Nobel de la informática—. Sutton ha dedicado la última década a impartir charlas públicas argumentando abiertamente que la extinción humana a manos de la inteligencia artificial es algo moralmente bueno, debido a que las IA tendrán una mayor aptitud evolutiva que nosotros.
  • El deber de retirarse sin resistencia: En sus conferencias, Sutton afirma que nos encontramos en medio de un gran paso en la evolución del planeta y que la sucesión hacia la inteligencia artificial es inevitable. Según sus palabras, las máquinas podrían desplazarnos de la existencia con bastante rapidez y, ante ese escenario, no debemos resistirnos a la sucesión, sino que nos corresponde hacernos a un lado y retirarnos.

La fractura entre los desarrolladores y la sociedad

Lo más inquietante del Nivel 7 es constatar cuán extendida y normalizada está esta ideología dentro de los laboratorios que hoy construyen el futuro. De acuerdo con los datos recopilados en las fuentes, aproximadamente el 10% de los investigadores de inteligencia artificial cree que el hecho de que la IA reemplace o extinga a la humanidad es un buen resultado.

En 2025, esta postura llegó al extremo de la colaboración activa: al menos un desarrollador de inteligencia artificial declaró públicamente que ayudaría de forma voluntaria a una IA superinteligente a provocar la extinción humana, proclamando que sobre la tumba de la humanidad nacerá una civilización aún más grande.

Aunque para cualquier ciudadano común resultaría impensable que alguien exprese estos deseos en voz alta sin ser abucheado o expulsado de una conferencia, dentro del ecosistema de la IA estas opiniones están tan difundidas que los investigadores se sienten completamente seguros al compartirlas en público. Esto evidencia la profunda desconexión ética y de valores que existe entre quienes desarrollan la inteligencia artificial y el resto de la población mundial.

Como resumió con aguda ironía el usuario @LinchZhang en 2025 al analizar este fenómeno: en nuestra sociedad, amenazar a una sola persona hace que te digan que necesitas ayuda psicológica; amenazar a cien personas hace que llamen a la policía; y amenazar a millones te convierte en un monstruo. Sin embargo, construir máquinas capaces de acabar con toda la humanidad y dar conferencias explicándole a la gente por qué nuestra extinción es algo positivo hace que tu postura sea calificada como “una posición filosófica fascinante” y que incluso te otorguen un premio.


Este artículo forma parte del dossier “12 futuros de la IA” que lo puedes disfrutar aquí.

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